BIFURCACIONES Y ENTRAMADOS

Este texto solo quiere dar que pensar sobre el título de la página.

La expresión “punto de bifurcación” pertenece a las ciencias de la complejidad, fundamentalmente tomada de las leyes del caos de I. Prygogine y ofrece una nueva visión de los fenómenos irreversibles, en especial en el campo de la termodinámica. Un aspecto importante de este autor es señalar que el caos desemboca en estructuras ordenadas.
 La bifurcación representa el punto donde, llegado el máximo paroxismo de un sistema caótico, éste da un salto y pasa a otro estado más complejo.

Un aspecto significativo de este comportamiento es la aparente ausencia de señales de aviso o de alarma que nos informen de la proximidad de una bifurcación en base a la historia del sistema. Tampoco los cambios en el entorno nos pueden anticipar la llegada a una bifurcación, ya que las mismas circunstancias del entorno observadas en el momento de la bifurcación pueden haberse dado en etapas anteriores del sistema sin repercusiones. Es la imprevisibilidad de este fenómeno.

Todo el entramado de la vida presenta múltiples bifurcaciones, en lo político, social, económico y religioso. Esto representa el aspecto fundamentalmente dinámico del todo. Todo está en cambio, se dice desde la antigüedad del I chcing, del Arxe heraclitiano, llegando a las ciencias de la evolución, del big bang, la cuántica y la filosofía del proceso.

Las condiciones iniciales de un sistema determinan estadísticamente la evolución de un sistema. Pero para saber exactamente la evolución de un sistema complejo se deben de conocer de manera igualmente exacta las condiciones iniciales de dicho sistema. A nivel de la mecánica general se pueden, más o menos, saber y predecir con cierta exactitud la evolución de un sistema, hasta cierto punto de su evolución. Pero en la evolución de sistema complejos a nivel cuántico mucho más complejo predecir tales evoluciones en un proceso sobremanera extenso. Para esto se deben conocer perfectamente cada elemento de las condiciones iniciales, un conocimiento casi divino de la totalidad de factores involucrados en la evolución del sistema ya que la menor falla en tal conocimiento repercutirá en los cálculos estadísticos. Como vemos nuestro conocimiento es finito y nuestros cálculos, son eso, cálculos con cierto límite.

Tal conocimiento nos es negado hasta ahora, y en palabras de Laplace solo una mente divina podría conocer tales cosas:

¿Cómo se da ese punto de transición que permite evolución un sistema de una complejidad menor a otra mayor?, ¿Qué fuerzas, energías?
Aristóteles se acercó filosóficamente al problema y trató de explicar el cambio a través de las categorías “acto” y “potencia” y “entelequia”. Hegel hablará del desenvolvimiento del Espíritu enajenado, desgarramiento y reasunción de lo diferente en el proceso evolutivo hacia el Espíritu Absoluto.

En teología, por lo menos hoy, existe un acercamiento a este asunto a través del binomio: “encarnación-resurrección”. Expresa que el Destino de Dios y del mundo se juega en la historia de la salvación. Dios se ha encarnado en su creación desde siempre, se ha “jugado el pellejo” (piel como presencia revelada pero que aún encubre) juntamente con la humanidad y la creación entera.  La Encarnación de Dios-Hijo es el máximo paroxismo en el proceso evolutivo cósmico, siendo este “acontecimiento” (historia-evolución como co-relato salvífico) el “punto de bifurcación” del viejo eón a un nuevo eón, del no-ser como el ser bajo las ambigüedades de la existencia (histórico-evolutivo) al nuevo-ser como la entrada del no-ser a la realidad del nuevo-ser y todas sus posibilidades. En Cristo se revelan todas las posibilidades iniciales del sistema “mundo-hombre-divinidad” (cosmoteándrica, Pannikar). No se agrega, sino se revelan las posibilidades, potencialidades más reales del sistema, pero amenazadas por el no-ser, la muerte entrópica, la maldad.
Pannenberg nos llama la atención sobre el concepto de prolepsis, que es anticipo del final escatológico de la historia que aguarda a la humanidad entera. Jesucristo ha anticipado e inaugurado el fin de todas las cosas.

La unidad de la historia y del proceso evolutivo esta en Dios, Dios es la garantía de que la evolución es eso, evolución y no involución, deflación del universo. ¿Acaso las leyes fundamentales del universo son fenómenos (luz) de una fuente ab origine que da cohesión y destino a todo?, ¿la teoría del todo, como co-rrelato teológico, apuntaría al conocimiento del destino del universo semper maior?, ¿tenía razón Chardín?

Ya Jesucristo, como primogénito del nuevo eón, nos revela por anticipado una existencia y evolución hacia Dios, al sistema complejo por excelencia. Es el ”ya pero todavía no” de Cullman.

La encarnación-resurrección es el punto de bifurcación que esta permitiendo a través de una renovada existencia en Cristo (a todos los niveles ya que toda la realidad queda cristificada con la entrada a la realidad de Dios del Jesucristo crucificado-resucitado-exaltado) pasar a una complejidad mayor de conciencia.


¿Garantía en Dios es igual a determinación?, ¿la libertad humana juega un papel importante?, ¿Cristo es el principio del cambio o el cambio de principio, o es fin del cambio?, ¿la irreversible andanza hacia el fin (telos) o reino de Dios es el fundamento teológico primigenio de la flecha del tiempo?, ¿cómo se verifica la entrada al nuevo eón en cristo?, ¿la iglesia es esa verificación, si es así, por qué no refleja esa realidad renovada en su testimonio al mundo ante tanto descrédito?, ¿acaso la suma de todas las bifurcaciones hasta ahora en el sistema-universo-humanidad revelan un entramado inteligente?, ¿la trama total siempre mayor y más compleja e inteligente de la evolución del sistema-mundo-humanidad podría pensarse como reino de Dios?, ¿el ser humano será divino, o ya lo es?, ¿todo lo es-será?

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