TEOLOGÍA DEL HOMO COMMUNICANS

 y la sociedad saludable

El lenguaje es trascendentalidad dado que a través del lenguaje la persona se “exterioriza” más allá de un yo cerrado, es donación en cada palabra, en cada gesto. En este sentido el lenguaje es revelación en su doble acepción: des-oculta, quita el velo dejando velado. En el lenguaje nos exteriorizamos, donamos, revelamos y al mismo tiempo nos guardamos, o sea, seguimos “enraizados” en nuestra propia identidad. Al exteriorizarnos no solo nos donamos a las otras personas sino que estamos en disposición de aperturidad para recibir al “otro” en nuestra identidad-intimidad. Al recibir, cobijar y ser hospitalario con el otro/extraño nuestro “yo” se convierte en un “interyo”, o sea, en una persona configurada por una red de lenguaje, emociones, acciones que da como resultado la intersubjetividad. En esta línea Martín Buber, Emanuel Levinas, H. Maturana.

Por otro lado, estar “enraizados” en nuestra identidad es lo que permite que al exteriorizarnos no nos perdamos en la multitud, en la masa, en lo uno, diluyéndonos en meras partes de una totalidad totalizante. El enraizamiento permite que pueda donarme y al mismo tiempo recibir en el hogar de mi mismidad al otro/a. En cada huésped mi horizonte de comprensión y sensibilidad se amplia, dando como resultado que quepan más otros/as y así sucesivamente hasta convertirme en una matriz que permite el “fluir recursivo” de la información: comunicación.

Maturana nos enseña que el lenguaje es un “espacio”, un “fluir recursivo” o sea, “relaciones de coordinaciones “conductuales y consensuales”. En este sentido lo que un observador- participador de un espacio comunicativo realiza es “connotar” o dar sentidos. (pág. 20). La corporalidad influye en el lenguajear y el lenguajear influye en la dimensión corporal. Pero la unidad de esta dimensión lenguajear con el emocionar se da en el fluir del conversar.

Entre más compartimos información y nos comunicamos más nos humanizamos. El proceso de hominización es un proceso biológico pero el proceso de humanización es a través de los lazos afectivos, cognitivos, volitivos que genera el intercambio entre las personas. Maturana nos dice: pienso que, aunque lo racional nos diferencia de otros animales, lo humano se constituye cuando surge el lenguaje en el linaje homínido al que pertenecemos…[1]

“El lenguaje es la casa del ser” (Heidegger), esto es, que a través del lenguaje es que construimos nuestro mundo. En este sentido entre más transparente sea nuestro lenguaje, o sea nuestra comunicación, mejor habremos construido nuestra casa común.

Recordemos que el ser humano es un “homo communicans” ya que éste se constituye como ser humano intersubjetivamente a través del lenguaje, mas generalmente por ser un ser comunicativo. Por lo que la palabra “comunicación” tiene el sentido de la acción de poner en común, o sea, poner cada uno lo propio para construir lo común humano, común-ic-ación.

E. Mounier (1991. 57-59) nos plantea cinco elementos fundamentales para la construcción del personalismo como aporte contra el proceso de “despersonalización” (cosificación, masificación, serialización, exclusión) que nos agobia en la actualidad:

1.      Salir de sí: ascesis de desposesión, sólo libera al mundo y a los otros aquellos que primeramente se han liberado a sí mismo.

2.      Comprender: Dejar de colocarme en mi propio punto de vista para situarme en el punto de vista del otro.

3.      Tomar sobre, asumir la pena, la alegría (diría V. Frankl, asumir la vida con sentido aún en medio de las peores situaciones): “sentir dolor en el pecho”.

4.      Dar: la fuerza viva del impulso personal es la generosidad o la gratuidad.

5.      Ser fiel: la fidelidad personal es una fidelidad creadora, que anhela, insiste desde la creatividad y aspiración a lo mejor.

Estos fundamentos para una sociedad basada en las relaciones interpersonales del “cuidado de sí” (Foucault), de la “aceptación de sí mismo” (Guardini), del “cuidado esencial” (L. Boff) y la autenticidad, son fundamentos de sociedades saludables y para el bien común.

 

TEORÍA DE COMPELJIDAD APLICADO A UN MODELO DE COMUNICACIÓN ESTRATEGICA

Las investigaciones de L.  Bertalanffy sobre los Sistemas Abierto nos ha abierto a la comprensión de la interdependencia entre todos los sistemas, micros, micros, biológicos, no biológicos, informáticos, e.o., ya que no se pueden estudiar los diferentes elementos de los sistemas de manera separada sino en su interrelación. Esta es una novedad para la ciencia de tipo positivista y mecanicista.

Para la teoría de Sistemas las tres premisas básicas son las siguientes:

·         los sistemas existen dentro de sistemas

Todo sistema forma parte de otros sistemas mayores, desde el nivel cuántico y celular hasta los planetas, sistemas solares, universo… Lo micro es resultado de lo macro y lo macro a su vez de los micro, en interrelación e interdependencia. En términos de comunicación no existe información pequeña o inútil, sino que todo contribuye al sistema. Ya Prigogine nos ha informado de la función de la información ausente en un sistema. Esta información ausente no es información inexistente, solamente que no puede llegar a ser inobservable (medible) por ser tan pequeña o compleja a la hora de hacer cálculos. Pero esta pequeña y oculta información afecta drásticamente el desarrollo o evolución de un sistema. Por ejemplo: Se puede tener mucha información sobre las condiciones iníciales de movimientos de masas de aire pero no se sabe con exactitud si estos vientos pueden llegar a convertirse en tormentas o huracanes ya que es imposible conocer de manera absoluta todos los elementos de las condiciones iníciales de un fenómeno para predecir de manera perfecta o absoluta su desarrollo y su final. Esto está vinculado con la teoría del caos (Prigogine) y la incertidumbre (Heinsenberg)

Por lo que podemos crear un sistema comunicacional “perfectible” y en constante revisión, abierto a la incertidumbre ya que no solo entra información de las comunidades, sino de iglesias, donantes, docentes, medio político, etc… Son sistemas que afectan nuestro micro-cosmo. Debemos estar abiertos, mantener la actitud de dialogo tolerante, dejándonos influir e influenciar manteniendo nuestra identidad o en búsqueda constante de nuestra identidad ya que las identidades responden a la autocomprensión institucional dependiendo y en relación a su contexto. Lo circunvalente y el contexto nos da fisonomía y pertinencia.

·         los sistemas son abiertos

La aperturidad de estos sistemas es lo que les permite alimentarse de información, energía; cosa que les permite una mayor complejización y crecimiento, lo que les lleva a su vez a transformaciones o evoluciones superiores respecto a estados anteriores. En la línea de Ilya Prigogine y su concepto de Estructuras Disipativas que plantea que al estar lejos del Equilibrio los sistemas actúan de manera diferentes respecto  aquellos que se encuentran cercanos al equilibrio. Este estado de desequilibrio (caos) es lo que permite que los sistemas entren en crisis y se “disipen” por el caos en que han caído y se reorganicen en sistemas más complejos. Este concepto es caro a Maturana y Varela por su concepto de autopoiesis, o sea, la capacidad que tienen los sistemas de autoorganizarse dado que han sido afectados y han afectado por su continuo intercambio de información/energía…

Los sistemas cerrados tienden a la entropía o sea la muerte térmica. Se consume así mismos, su energía/información se desgasta, y ya que no es alimentado por su entorno no tiene la capacidad de autoproducirse (autopoiesis) por lo que su fin es la desaparición.

Desde este punto de vista un modelo de comunicación que responda a los nuevos retos debe estar abierto, siempre en retroalimentación con diferentes sistemas, contextos, puntos de vistas (que es la vista desde un punto)

·         las funciones de un sistema dependen de su estructura.

Esta es la prueba que los medios deben estar directamente vinculados a los fines, que las formas y los contenidos deben tener coherencias. Esta sabiduría “natural” la podemos observar en varios ámbitos de la vida, por ejemplo, en biología existe la ley de la “especialización celular” que indica que desde el momento de la fecundación, el huevo o zigoto empieza a dividirse formando nuevas células, las cuales se agrupan de una manera ordenada dando lugar a los diferentes órganos de nuestro cuerpo con funciones especializadas. El conjunto de los órganos forma un “ecosistema” interrelacionado, tan perfecto e increíblemente maravilloso, que nos da la posibilidad de vivir, adaptarnos y desarrollarnos, en el medio ambiente que nos rodea.

El hígado, corazón, páncreas, etc… son producto de la especialización celular y las funciones de estos órganos están co-relacionadas con su estructura. Claro está que todo esto es posible ya que toda la información que necesita un ser vivo está ya en sus orígenes, en su ADN, en el caso de la fecundación, un óvulo por el espermatozoide, ése zigoto, ya contiene la información de las futura estructuras de los diferentes órganos y sus diferenciadas funciones. En lo social la estructura civil no es igual a la militar, las ciencias a los mitos y creencias. Toda función depende de la estructura del sistema.

De igual manera, desde el punto de vista de la comunicación, dependiendo de la estructura del modelo de comunicación que desarrollemos como sociedad dependerá de sus funciones, de su alcance ya que en la naturaleza misma de la estructura (genética comunicacional) se encuentra el tipo de información que circulara, para qué, el cómo y las posibles influencias e impactos. Por lo tanto es importante partir de un “nuevo paradigma” de valores en la comunicación que promuevan los valores para la vida, o sea, la promoción de espacios y formas más dignas de vida en comunidad de iguales. Comunicación de liberación?

La teoría de R. Sheldrake sobre los Campos Mórficos y la Resonancia Morfogenética es de suma creatividad para ampliar una teoría de la comunicación que tenga en cuenta la interrelacionalidad y mutuos efectos que generan diferentes sistemas aunque no sean contiguos.

Los Campos Morfogenéticos forman “campos de forma” que organizan el crecimiento de las plantas y de los embriones, se comportan como moldes invisibles, dando forma al organismo en desarrollo. Todos los campos suponen formas invisibles, el campo gravitacional de la Tierra, por ejemplo, es invisible, pero determina la forma en que se mueve la luna en su órbita, y afecta la forma de la Tierra, y el campo se extiende mucho más allá de la forma de la Tierra…. Si cortas una rama de sauce en trocitos, cada trocito puede dar lugar a un nuevo sauce, cada una contiene en sí mismo la capacidad de la completitud, o el cerebro que se “reorganiza” para suplir las funciones de una región del cerebro afectada por una lobotomía o enfermedad.

En síntesis quiere decir tanto la capacidad holística (el todo en la parte. Aunque el todo es más que la suma de las partes) como la de almacenar la memoria (Información) de los cambios que ocurren dentro del sistemas  y transmitírselo (Comunicación) a otros sistemas homólogos, aunque estos sistemas no sean contiguos. Por esa razón se utiliza el concepto de “resonancia” ya que la información “viaja” sin necesidad de conexión manifiesta. Tal vez esté vinculado al concepto de entanglement (entrelazamiento cuántico) que básicamente postula que  todos los sistemas, tanto macros como micros están vinculados por conexiones ocultas, lo que David Bom llama Orden Implicado.

Por lo que respecta a la comunicación estratégica es necesario descentralizar los procesos, aunque haya una matriz de interconexión comunicacional, como nos lo presenta el entanglement o el concepto de resonancia mórfica.

 

UNA PALABRA TEOLÓGICA.

La teología cristiana es una teología de la communicatio. Es una teología de la identidad/diferencia-comunidad/interrelación-conflictos/resolución.

En el primer punto tratado arriba se definió al ser humano como hommo communicans, esto es porque es imagen y semejanza con Dios, el Deus communicans. La aperturidad de la persona humana se funda en ser imagen de un Dios abierto. Lo que pudiera entenderse también desde la categoría moltmaniana del Deus Sympatheticus o la categoría de la teología del proceso de un Dios en devenir.

Desde el punto de vista teológico Dios se revela a través de su Palabra en la creación (Por su Palabra fueron hechos los cielos y la tierra) y en la encarnación en la persona humana de Jesús de Nazaret (y aquel que es la Palabra se hizo carne). Dios se comunica libre y abiertamente al ser humano y al universo entero. ¿En qué se basa su capacidad de comunicación? La respuesta es el AMOR.

La capacidad de aperturidad, donación y libre comunicación de Dios solo tiene su explicación última en que Dios es amor. Dios comunica vida, y donde hay opresión, comunica liberación. La comunicación es vida y liberación cuando se entiende a esta (comunicación) desde la idea de Dios como amor o Deus communicans. En Dios mismo hay un diálogo de amor que se exterioriza dando lugar a todo lo creado.

En la teología medieval se introdujo la idea de Perijoresis (danza). La Perijoresis se utiliza para tratar de describir las relaciones intratrinitarias de Dios. Lo que postula básicamente es que Dios es Padre en “relación/danza” al Hijo; que el Hijo es Hijo “en relación/danza” al Padre y que el Espíritu Santo “Procede/danza” tanto del padre como del Hijo y que éste es el AMOR que une a las Personas divinas. Es una danza, un baile de libre fluir, de interrelaciones, interdependencias, mutuas comunicaciones. De esa manera al concepto de Perijoresis la podemos interpretar como comunicación amorosa y liberadora.

Pero esta inter-trans-retro-comunicación divina no es un monólogo, un sistema cerrado, una totalidad totalizante sino que está abierta al dialogo con el/la otro/a. El/la/lo otro es el universo, las creaturas, el ser humano. ¿Cómo se integra al otro/a en la comunicación divina?

De dos formas. La primera es a través de la creación por la Palabra de Dios. Dios “dice” que haya y hubo. En todo lo creado existe un imprinting de la Palabra de Dios, por lo que todo tiene una estructura “relacional-dialogal” que le permite ser cognoscible e interpelante. Es cognoscible por los sentidos y por las ciencias, es interpelante porque es “invocación” y “provocación”. Por el “invocar” las cosas se hacen presente y las personas presencia; es el amor/llamado de la palabra que invoca al sujeto invocado. La invocación es una “provocación”, es un reto y apuesta para asumir la existencia. La estructura de interrelación en que nos encontramos es muy sensible a las provocaciones. “Pro-vocación” es un “pro-yecto” (Heidegger), algo que se nos es dado para hacer: mi propia existencia en respectividad comunitaria (convocación).  “Provocación” son aguijonazos existenciales que nos inquietan para asumir el misterio, proyecto y aventura que somos, y que solo asumiéndolo es que podemos tener una vida autentica.  Todas estas palabras tienen su raíz en la palabra latina “vox”, que es voz, palabra, llamado, de donde viene la palabra “vocación”.

El más elevado proyecto que se le da al ser humano es inventarse, hacerse a sí mismo en respectividad comunitaria.  La palabra del ser humano es su respuesta a esa “invocación originaria”, la palabra humana son sus creaciones culturales, que a la vez lo reinventan cada cierto tiempo, ciencia, arte, educación, religión, conflictos, tecnología: todo es respuesta humana a la pregunta originaria (invocación): quién eres tú? Esta pregunta originaria (invocación-provocación) que trae a la existencia requiere una “respuesta”. La respuesta humana es el “agradecimiento” a través del “cuidado” (ver El Cuidado Esencial de L. Boff) de la creación, del prójimo/a, pobre, el arte, al teología, las ciencias….

La segunda forma es a través de la “encarnación”. En Jesucristo Dios “asume” (assumptions) su creación, la integra en sí mismo. La encarnación no es solo la “asunción” de la naturaleza humana sino la asunción de toda la creación y sus sufrimientos. De esa manera Dios asume la creación a través de la encarnación del Hijo. De esa manera Dios se “abre” a la libre y liberadora comunicación con el otro/a. Dios mismo se ve afectado; ya no es más el “primer motor inmóvil”, ni el “Pantokrator”, ni el “deus ex machina” o el Jehová Shabaot”, sino que es el Dios tierno y amoroso que se hace débil y sensible como forma de salvar lo “vil” y “despreciado”, en un mundo donde lo fuerte y valioso son poderes que niegan el reconocimiento y legitimidad de la convivencia con lo diferentes, lo débil y despreciable. Estas tres últimas categorías es todo aquello que no se ajusta a la lógica del poder, la dominación, los estándares de belleza y productividad del mundo.

Por lo tanto, existen dos lógicas comunicativas: la de las estrategias de dominación y manipulación y la de la concertación para la vida, libertad, dignidad y justicia.

El Evangelio es eu-aggelo, es buena noticia de vida, paz, libertad y justicia.



[1] Maturana, H: (1995), La Realidad ¿Objetiva o Construida? Barcelona, Edit. Antropos. Pág. 19, 26.


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